2020-10-31_19-33-48

Radiografía de la victoria del MAS

Por: César Zelada (Le Monde Diplomatique, 24/10/20)

 

No cabe duda que la derrota de la derecha golpista boliviana fue espectacular: Luis Arce (MAS) se impuso por 55% contra el 31% de los votos de Carlos Mesa (CC) y 14% del neofascista Camacho. El voto en blanco no llegó ni al 1% y la participación electoral fue del 87% del padrón. Esta cuestión derrotó el fraude (prohibir fotos de las actas, etc.), que se estaba armando desde el poder.

 

RAZONES DE LA VICTORIA

En este desenlace, la corrupción, la división de la derecha, la catastrófica gestión de la pandemia, el carácter represivo/oportunista de Añez (al querer postular), renovación de cuadros masistas y “voto oculto”, tienen mucho que ver. “Lo cierto es que no había un pedido masivo de que Evo vuelva”, escribió Stefanoni. “Mientras que Mesa y Camacho, apostaron al clivaje MAS/anti-MAS, el MAS puso acento en la crisis económica y la estabilidad”, redactó Pablo Ortiz (Nuso, 10/20). Y fue también un “voto bronca antigolpista”, donde el prestigio de Arce y el factor cultural identitario intervinieron.

 

MASAS HACEN HISTORIA

No obstante, hay otro factor importante que hay que destacar: La revuelta popular de agosto, que, con más de 200 cortes de ruta, puso al golpismo en jaque, obligándolo a decretar el 18 de octubre como fecha electoral inmutable. Las FF.AA. querían reprimir, pero comprendieron que la misma podía producir una guerra civil y, por ende, una revolución social como en 1952 (formándose milicias obreras y campesinas).

 

¿POSTEVISMO?“…

En los departamentos de Oruro y Pando ganó en todas las circunscripciones. En Cochabamba sólo perdió en una. En La Paz venció en 11 de las 14…”, redactó página 7 (25/10/20). Incluso en Santa Cruz consiguió el 35%. Entonces, el MAS tendría 21 senadores de 36, y 75 diputados de 130, lo cual, si bien es verdad, no le alcanza para tener el control absoluto de ambas cámaras, pues, le permite tener un mejor manejo político.

 

Y si a esto agregamos que la crisis pandémica y económica es catastrófica (PBI cayó un 6,4%), pues, la misma “obligaría” a Arce no a radicalizarse más (nacionalizaciones) sino a realizar una alianza con el derechista Mesa por la gobernabilidad. “Vamos a buscar un gobierno de reconciliación y unidad nacional”, declaró Arce (DW, 20/10/20), cuestión que podría interpretarse como señal al capital financiero y a la vez el temor a la rebelión popular. Y cuya primera prueba de fuego se va a dar en el desmantelamiento del entramado neoliberal golpista (juicio y destitución de militares, desconocimiento de deuda con el FMI, etc.).

 

Así las cosas, lo que estaría en veremos es el “peso político” que va a tener Evo en el nuevo gobierno. “¿Ha sido Morales quien le llamó primero para felicitarle? No, no, no, otras personas fueron las que me llamaron”, respondió Arce (La Razón, 24/10/20). Según el periodista Stefanoni, “Arce deberá construir su propio liderazgo presidencial, con un Evo Morales que volverá a Bolivia menos fuerte que antaño, pero sin duda influyente”.




There are no comments

Add yours