2020-10-26_05-57-38

La opinión de Francisco

Hay una fuerte resistencia de los sectores más conservadores,

desde los fieles hasta miembros de la alta jerarquía.

Mirko Lauer

 

Las palabras del papa en defensa de la unión civil de los homosexuales tienen el peso y la importancia de quien la emite. Ya la ha expresado en alguna entrevista de hace un año. No causó cisma ni revolución entonces, y probablemente no va a hacerlo ahora. Pero es un gran paso adelante para los derechos ciudadanos de esta comunidad.

 

Que el papa piense así, y lo diga parece moderno y radical, pero también es extemporáneo. El avance de este tipo de unión civil ya ha demostrado ser indetenible, y lo han impulsado los Estados cabalmente laicos, no las iglesias. Con esta opinión Francisco se pone al día, al darle la razón a una tendencia mundial, sobre todo en occidente.

 

Que la unión civil de homosexuales ya exista en importantes países del mundo le roba mucho de su fuego a una opinión que es positiva. Sobre todo porque el trámite está en manos de los alcaldes, no de los sacerdotes. Aunque para muchos homosexuales católicos esta colaboración desde las alturas tiene que ser un alivio.

 

Pero dentro de la Iglesia católica la cosa es algo distinta. Hay una fuerte resistencia de los sectores más conservadores, desde los fieles hasta miembros de la alta jerarquía. Son los católicos que influyen en países como el Perú, donde ese derecho todavía no se ha materializado, a pesar de que la presión existe.

 

La opinión del papa, expresada en un contexto más bien personal, no tiene el peso de un documento de la Iglesia. Que se sepa Francisco no está en campaña para producirlo, y tampoco parece a punto de proponerlo. Es lo que sucede con varios puntos de vista heterodoxos de un sumo pontífice obligado a considerar el balance de fuerzas en el Vaticano.

 

¿De qué derechos se habla? Pesa mucho el derecho a formar una pareja social con gananciales económicos. También el derecho a ser reconocidos como personas legalmente iguales a todas las demás, algo que va mucho más allá de la vida en común. Lo cual contribuye mucho a neutralizar la marginalidad propiciada por la homofobia. La lista puede seguir.

 

Más allá de los relativamente pequeños islotes de tolerancia en los espacios más modernos, los LGBT del mundo todavía necesitan toda la ayuda disponible. No es solo la unión civil, también son las numerosas formas de discriminación cotidiana que pueden empujarlos hacia los márgenes de la sociedad.




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