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Liberación de la alienación mental es una necesidad

EL ABSOLUTISMO ROMANO: ¿SOBERANÍA PERUANA?

Felipe SUPO C.

Rolando Waldo GOMEZ POMA

 

La Santa Sede y la República del Perú, deseosas de seguir garantizando de manera estable y más conforme a las nuevas condiciones históricas la tradicional y fecunda colaboración entre la Iglesia Católica, Apostólica, Romana y el Estado Peruano para el mayor bien de la vida religiosa y civil de la Nación, han determinado celebrar un Acuerdo sobre materia de común interés. A este fin Su Santidad el Sumo Pontífice Juan Pablo II y Su Excelencia el General D. Francisco Morales Bermúdez Cerrutti, Presidente de la República del Perú, han nombrado sus Plenipotenciarios, respectivamente, a Su Excelencia Reverendísima Monseñor Mario Tagliaferri, Nuncio Apostólico en el Perú, y al Excelentísimo Señor Embajador Dr. Arturo García, Ministro de Relaciones Exteriores, quienes, después de haber canjeado sus respectivos Plenos Poderes, hallados en buena y debida forma, han convenido en lo siguiente: Art. I La Iglesia Católica en el Perú goza de plena independencia y autonomía. Además, en reconocimiento a la importante función ejercida en la formación histórica, cultural y moral del país, la misma Iglesia recibe del Estado la colaboración conveniente para la mejor realización de su servicio a la comunidad nacional. Art. II La Iglesia Católica en el Perú continúa gozando de la personería jurídica de carácter público, con plena capacidad y libertad para la adquisición y disposición de bienes, así como para recibir ayudas del exterior. Art. III Gozan también de tal personería y capacidad jurídicas, la Conferencia Episcopal Peruana, los Arzobispados, Obispados, Prelaturas y Vicariatos Apostólicos existentes, y los que posteriormente pueda crear la Santa Sede.” Acuerdo entre La Santa Sede y la República del Perú.

 

Supuestamente somos una nación donde la democracia impera y como tal la república peruana es soberano, la máxima expresión de vida en libertad es nuestra visión de país, pero aunque digamos que somos libres, somos esclavos del imperio absolutista proveniente de Roma, un ser terrenal supremo nos gobierna e impone a sus esbirros gobernantes en el orbe, En Puno la fe y las tradiciones fueron subrogados del populorum y la máxima expresión de esa actitud monstruosa es la denominación de patrimonio cultural de la humanidad a la fe y devoción de la Virgen de la Candelaria. El cura fisgón y maquiavélico hasta quiere adueñarse de la marca comercial que impone la fe a la madre de Cristo… Pero seamos serios y objetivos, nunca fue declarado patrimonio de la humanidad las danzas, trajes y demás costumbres innatas de las comunidades andinas gracias a la oposición de los hermanos bolivianos. en la ciudad de Puno los felipillos de tal felonía hasta bailaron por esta denominación,… o acaso el suscrito entendió mal la denominación de ese reconocimiento?,… resemanticemos entonces.

 

La fe implica una íntegra obediencia a la voluntad de Dios, INCLUYE creencia, profesión y acciones, consecuente al encargo de su representación. Entonces… la cosmovisión el hombre andino esta incluido en ese acto declarativo? podría decirse que sí, pero los lacayos del imperio romano nunca lo aceptarán de esa manera. aunque el suscrito sea bautizado en la fe católica, tiene la herencia de devoción y fe a los “DIOSES” andinos, a diario nos encomendamos a los Apus tutelares para que nos protejan, rendimos una especial reverencia a las huacas e inclusive asistimos a los “pagos a la santa tierra” porque ésta deidad nos brinda el pan de cada día con su producción y fertilidad, creemos en la vida que proporciona el Sol y la paz de la Luna… pero tenemos que obedecer las leyes impuestas por la herencia religiosa romana.

No es sacrilegio pensar como andino, es una forma de decir que estoy vivo junto a mis usos y costumbres, por lo tanto si queremos rendir pleitesía a la madre del cristo redentor que fue imaginada maléficamente como la madre tierra, entonces deberíamos rendir tal pleitesía sin la “autorización” del cura diabólico. Nuestras fuerzas políticas deberían “independizarse” y es un deber proscribir la adhesión a Roma y convertir a los curas católicos como enclaves romanos, libres de pago de impuestos y fiscalización de un país soberano. Morales Bermúdez se arrodilló al gran imperio Romano y nos entregó al lobo.

Entre los derechos fundamentales del ser humano, derechos inherentes a su condición y basados en principios de libertad e igualdad. Se acuño el concepto de soberanía popular porque toda persona tiene la potestad de escoger el sistema de gobierno más acorde a sus intereses y designar a quién debe ejercerlo. En base a esta prerrogativa, toda entidad colectiva (no necesariamente homogénea en un sentido étnico o lingüístico ni religioso) debería tener la libertad de fe y conciencia y no como actualmente ocurre en el Estado Peruano, nos impone la religión católica en los colegios, un gran cambio en la ciudadanía contemporánea sería sin lugar a dudas que el Estado del Perú se convierta en Estado Laico y no confesional.

Con la firma del Estatuto Provisorio, “Perú se proclama como un Estado confesional. “La Religión de la República es la Católica, Apostólica y Romana, con exclusión del ejercicio de cualquier otra y es un deber de la Nación protegerla constantemente por todos los medios conformes al espíritu del Evangelio, y de cualquier habitante del Estado respetarla inviolablemente”. Esta fórmula de confesionalidad excluyente perdura hasta 1915, en esa fecha se modifica levemente para retirar la prohibición de ejercicio de cualquier otra religión; es decir, Perú se transforma en un modelo confesional tolerante, pero la confesionalidad del estado no desaparecerá hasta 1979. En ese año la Constitución incluye la libertad religiosa en la tabla de derechos de la persona y abre un nuevo escenario para las relaciones entre el poder político y el poder religioso en el ordenamiento jurídico peruano. Un modelo que en la actualidad está guiado por lo establecido en el art. 2, inciso 3 de la Constitución: “Toda persona tiene derecho a: “(…) A la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución por razón de ideas o creencias. No hay delito de opinión. El ejercicio público de todas las confesiones es libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público”; y en el art. 50 de la Constitución de la Constitución de 1993: “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú, y le presta su colaboración. El Estado respeta otras confesiones y puede establecer formas de colaboración con ellas”. Es decir, que Perú al igual que muchos otros países que tenían

 

un modelo de confesionalidad católica, ha evolucionado hacia una fórmula que garantiza la libertad religiosa de todos y abre vías de colaboración con las entidades religiosas que expresan la manifestación de fe de sus ciudadanos.” S. Mosquera. “Sobre el Estado Laico”.

La Convención Americana sobre Derechos Humanos entró en vigor en 1978. se refiere a la libertad religiosa en su artículo 12: 1. “Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión. Este derecho implica la libertad de conservar su religión o sus creencias, o de cambiar de religión o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado. 2. Nadie puede ser objeto de medidas restrictivas que puedan menoscabar la libertad de conservar su religión o sus creencias o de cambiar de religión o de creencias.

  1. La libertad de manifestar la propia religión y las propias creencias está sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley y que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos o libertades de los demás.
  2. Los padres, y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Además la libertad de conciencia es inherente al ser humano y sus usos y costumbres.

Ahora bien, todos los ciudadanos, de todos los colores y posiciones económicas somos obligados a pagar impuestos y la Sunat interviene con su manto sancionado si un propietario de tienda básica no paga sus impuestos, pero los clérigos de la religión católica son inmunes ante la Sunat, gracias al concordato que en el artículo X establece que “la Iglesia Católica y las jurisdicciones y comunidades religiosas que la integran continuarán gozando de las exoneraciones y beneficios tributarios y franquicias que les otorguen las leyes y normas legales vigentes”, osea establece un régimen de permanencia de los beneficios, exoneraciones y franquicias vigentes a la fecha de suscripción del mismo. También debemos tomar en cuenta la Resolución N° 2400-4-96 del 12 de noviembre de 1996, emanado por el Tribunal Fiscal que analiza los alcances del convenio entre la República del Perú y la Santa Sede, concluye que el Acuerdo establece un régimen de permanencia de los beneficios, exoneraciones tributarias y franquicias que estuviera gozando la Iglesia Católica en la fecha de suscripción del Tratado, pero no garantizaba la inalterabilidad del Régimen Tributario vigente entonces, por lo que no incluye la creación de nuevos tributos ni el cambio de alicatas o formas de cálculo de la base imponible.

Podemos analizar muchísimos aspectos con respecto a la igualdad de credo y confesión religiosa, sobre los beneficios y facultades del Estado peruano frente al concordato firmado con el imperio romano, pero como somos una nación “SOBERANA” (entre comillas), tenemos que desligarnos de la ubre mediática religiosa y revalorar nuestra esencia cultural que se basa en la Cosmovisión Andina y que ante la ley nacional todos individualmente o jurídicamente tenemos que asumir ciudadanía y pagar nuestros impuestos, por lo que la perspectiva inmediata es la erradicación o subrogación del Estado Confesional en el que estamos sometidos y tenemos la imperiosa necesidad de propugnar un Estado laico, porque las “empresas” de los religiosos católicos son impunes ante el tributo lo que no debería pasar, rememorando al “hijo del hombre”, “dadle al Cesar lo que es del Cesar” no se cumple siendo esta faceta del nuevo testamento icónico y el “hijo del Hombre” sustenta la confesión religiosa católica.




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